CANNABIS (thc)
El consumo habitual provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos.
El hecho de fumarse sin filtro aspirando profundamente el humo, reteniéndolo
en los pulmones y apurando hasta el final, produce enfermedades como la
bronquitis crónica, el enfisema pulmonar o el cáncer de pulmón. Además, su
efecto bronco - dilatador potencia la absorción de sustancias toxicas.
Altera el sistema cardio-circulatorio, provocando taquicardia,
por lo que las personas con hipertensión o insuficiencia cardiaca pueden sufrir
un empeoramiento de su sintomatología.
Existen datos que indican que podría haber un aumento de la
incidencia de depresiones y psicosis por el consumo crónico de esta sustancia.
El impacto psicológico del consumo de cannabis tiene una
especial relevancia, dado que quienes lo utilizan principalmente son los jóvenes.
Provoca dificultades para estudiar, al disminuir las funciones de atención, concentración,
abstracción y memoria obstaculizando, por tanto, el aprendizaje. Puede causar
reacciones agudas de ansiedad y, en personas con predisposición a padecer
trastornos mentales, puede provocar la aparición de estos trastornos o agravar
los que ya se padecen.
Cada vez hay más datos que demuestran el efecto perjudicial del
consumo de cannabis asociado a la conducción de vehículos, especialmente si se combina
con alcohol, lo que hace que aumente el riesgo de accidentes.
Efectos a largo plazo
1. Problemas de memoria y aprendizaje
2. Peores resultados académicos. Abandono prematuro de los
estudios
3. Dependencia
4. trastornos emocionales (Ansiedad, depresión) y de
personalidad
5. Enfermedades bronco-pulmonares y determinados tipos de cáncer
6. Trastornos del ritmo cardiaco (Arritmias)
7. Psicosis y esquizofrenia (Especialmente en individuos predispuestos)
El cannabis actúa sobre el sistema de gratificación y recompensa
cerebral de la misma forma que lo hacen otras drogas, a través del estímulo de
la liberación de dopamina. Por eso, el consumo continuado de cannabis produce adicción,
La adicción aparece entre el 7 y el 10% de las personas que lo han probado y en
1 de cada 3 de los que lo consumen habitualmente.
Hay algunos síntomas que pueden hacer sospechar de la existencia
de un trastorno de dependencia del cannabis.
Síntomas de abuso o dependencia de cannabis.
a) Abandono del grupo de amigos no consumidores
b) Desinterés por actividades que no tengan relación directa con
el consumo
c) Preocupación por disponer de cannabis
d) Uso compulsivo del cannabis
e) Problemas de rendimiento escolar o laboral
f) Irritabilidad, agresividad, inquietud, nerviosismo, disminución
del apetito y dificultades para dormir, que ceden al consumir cannabis
Cannabis y psicosis
El consumo de cannabis puede dar lugar a varios tipos de
trastornos mentales, entre los que se incluyen los trastornos psicóticos. Su
consumo aumenta más de cinco veces el riesgo de padecer psicosis a lo largo de
la vida. Cuanto antes se comienza a consumir y más frecuentemente es el
consumo, mayor es el riesgo.
Sobredosis de marihuana y tratamientos
En algunos casos, los consumidores pueden experimentar
reacciones agudas de pánico, caracterizadas por ansiedad, paranoia, timidez,
perdida del autocontrol, pensamientos atropellados y desorientación.
Afortunadamente, estas reacciones son poco
frecuentes y normalmente desaparecen al cabo de un par de horas, sin necesidad
de tratamiento médico alguno. Las
víctimas de este tipo de experiencias pueden estar seguras que su malestar no
durará mucho. A menudo, las
sensaciones agradables y desagradables se suceden en oleadas alternativas
mientras los pensamientos suben y bajan.
Las reacciones de pánico son más habituales entre
consumidores novatos con dosis excesivas (esos pasteles...) y en entornos
desagradables. En caso de hacerlo, los
primerizos deberían tener la precaución de comenzar con dosis pequeñas en un
ambiente cómodo y con tiempo para experimentar la droga. Ocasionalmente, la marihuana puede producir síntomas
físicos desagradables, que incluyen dolores de cabeza, vértigo, náuseas y
vómitos. Pueden estar precedidos
de ansiedad, y son más habituales con dosis potentes. Algunos individuos
experimentan estos síntomas de manera regular, como una reacción alérgica.
Lo más frecuente, sin embargo, es que las
reacciones físicas adversas se presenten como consecuencia de una sobredosis.
Aunque no resulten nunca fatales, las sobredosis
fuertes son desagradables y pueden debilitar temporalmente al paciente.
Los síntomas incluyen ansiedad, pánico, agitación,
alucinaciones y fuertes taquicardias, que desembocan en inmovilidad, apatía e
inconsciencia. Afortunadamente los efectos
duran poco y desaparecen con unas horas de sueño, sin necesidad de antídoto
alguno. Las sobredosis tóxicas son
más escasas con la marihuana inhalada que al ingerirla oralmente, ya que los
fumadores pueden percibir instantáneamente que ya tienen suficiente o que la
droga es muy potente. A lo sumo,
los fumadores pueden ir "una calada más allá del punto" antes de
darse cuenta de que están demasiado colocados y detener el consumo. Las dosis
orales son mucho más difíciles de controlar. No es difícil pasarse con los pastelitos y no darse
cuenta de lo que te ha sucedido hasta varias horas después.
Las intoxicaciones de marihuana eran más habituales a finales
del siglo pasado y principios de éste, cuando los preparados médicos eran
potentes tónicos que contenían cientos de dosis por litro.