La cocaína es una droga estimulante y altamente
adictiva. Su sal de clorhidrato, la forma en polvo de la cocaína, se puede
inhalar o disolver en agua para inyectarse. “Crack” es el nombre callejero de
la forma de cocaína que ha sido procesada para hacer una roca de cristal que al
calentarse genera vapores que se fuman. El término “crack” se refiere al
crujido que produce la roca cuando está caliente.
Efectos secundarios
de la cocaína:
Efectos físicos: son muy abundantes y
variados; problemas de corazón y respiratorios; en el intestino,
musculares, y nerviosos; trastornos sexuales, pérdida de olfato, etc.
Efectos psíquicos: depresión, insomnio,
desmotivación, irritabilidad, ansiedad, pánico, comportamiento repetitivo,
vívidas alucinaciones, paranoia, psicosis, cambios de personalidad.
Efectos sociales: la cocaína produce disgustos
familiares, inestabilidad laboral, pérdida de capacidades profesionales,
actos delictivos, propagación de la droga, aislamiento en grupos de
drogadicción. Peleas callejeras, accidentes de tráfico, robos; muchos
robos pues es droga cara.
¿Cómo se abusa la cocaína?
Hay tres formas comunes de usar la cocaína; se
puede inhalar, inyectar y fumar. La inhalación (“snorting”) consiste en aspirar
la cocaína en polvo a través de la nariz, donde es absorbida hacia el torrente
sanguíneo a través de las membranas nasales. Inyectarse consiste en el uso de
una aguja para liberar la droga directamente en el torrente sanguíneo. Fumar
consiste en inhalar el vapor o el humo de la cocaína hacia los pulmones donde
su absorción al torrente sanguíneo puede ser tan rápida como cuando es inyectada.
Los tres métodos del uso de cocaína pueden causar adicción y otros problemas
graves de salud, incluyendo un mayor riesgo de contraer el VIH y otras
enfermedades infecciosas.
La intensidad y la duración de los efectos de la
cocaína, que incluyen un aumento de energía, disminución de la fatiga, además
de agudeza mental, dependen de la forma de administración de la droga. Cuanto
más rápido entra la cocaína al torrente sanguíneo y llega al cerebro, más
intensa es la euforia. La cocaína inyectada o fumada produce una euforia más
rápida y más fuerte que la inhalada. Por otro lado, entre más rápida es la
absorción, generalmente es más corta la duración de la acción; la euforia puede
durar de 15 a 30 minutos si la cocaína se inhala y de 5 a 10 minutos si se
fuma. Para poder mantener la euforia, los usuarios de la cocaína deben
administrarse de nuevo la droga. Por esta razón, algunas veces el abuso de la
cocaína ocurre administrándose repetidamente la droga en un periodo de tiempo
relativamente corto, aumentando progresivamente la dosis (binges).
¿Cómo afecta la cocaína el cerebro?
La cocaína es un estimulante poderoso del sistema
nervioso central. Incrementa la concentración de la dopamina, una sustancia
química del cerebro (o un neurotransmisor) asociada con el placer y el
movimiento, en el circuito de gratificación del cerebro. Ciertas células del
cerebro o neuronas usan la dopamina para comunicarse. Normalmente, la dopamina
es liberada por una neurona en respuesta a una señal placentera (por ejemplo,
el olor rico de una comida) y luego reciclada de nuevo a la célula que la
liberó, apagando así las señales entre las neuronas. La cocaína actúa
previniendo el reciclaje de la dopamina, causando que se acumule una cantidad
excesiva del neurotransmisor. Esto hace que se amplifique el mensaje y la
respuesta de la neurona receptora y por último perturba la comunicación normal.
Este exceso de la dopamina es el responsable de los efectos eufóricos de la
cocaína. Cuando se usa de forma repetida, la cocaína puede inducir cambios a
largo plazo en el sistema de gratificación del cerebro así como en otros
sistemas del cerebro, lo que con el tiempo conlleva a la adicción. El uso
repetido a menudo también crea tolerancia a la euforia causada por la cocaína.
Muchos usuarios de cocaína informan que tratan en vano de conseguir que la
droga les produzca el mismo placer que sintieron la primera vez que la usaron.
Ciertos usuarios aumentan su dosis para tratar de intensificar y prolongar los
efectos eufóricos, pero esto también puede incrementar el riesgo de efectos
psicológicos o fisiológicos perjudiciales.
¿Qué otros efectos adversos a la salud tiene la
cocaína?
El uso de la cocaína tiene una variedad de efectos
adversos en el organismo. Por ejemplo, la cocaína contrae los vasos sanguíneos,
dilata las pupilas e incrementa la temperatura corporal, el ritmo cardiaco y la
presión arterial. Puede también causar dolor de cabeza y complicaciones
gastrointestinales tales como dolor abdominal y náuseas. Ya que la cocaína
tiene la tendencia a disminuir el apetito, muchos usuarios habituales pueden
sufrir también desnutrición.
Las diferentes maneras de consumo de la cocaína
pueden ocasionar diferentes efectos adversos. Por ejemplo, la inhalación
regular de la cocaína puede llevar a la pérdida del sentido del olfato,
sangrados nasales, problemas para tragar, ronquera y secreción nasal crónica.
La ingestión de la cocaína puede causar gangrena intestinal grave debido a la
reducción del flujo sanguíneo. Las personas que se inyectan cocaína pueden experimentar
reacciones alérgicas fuertes y un mayor riesgo de contraer el VIH y otras
enfermedades de transmisión sanguínea. Los episodios de uso repetido de la
droga en un periodo de tiempo relativamente corto, aumentando progresivamente
la dosis (binges), pueden llevar a un estado creciente de irritabilidad,
desasosiego y ansiedad. Los consumidores de cocaína pueden además experimentar
sensaciones fuertes de paranoia, un periodo temporal de psicosis paranoica
total, en el que el usuario pierde el sentido de la realidad y padece de
alucinaciones auditivas.
Independientemente de la forma o la frecuencia del
uso, el consumidor de cocaína se expone a tener una emergencia cardiovascular o
cerebrovascular aguda, como un ataque al corazón o una apoplejía o ataque cerebrovascular,
que pueden resultar en muerte súbita. Las muertes relacionadas con la cocaína
son a menudo el resultado de una convulsión o un paro cardiaco seguidos de un
paro respiratorio.
Un peligro adicional: el etileno de cocaína
El uso de drogas múltiples es común entre los
consumidores de drogas o de alcohol. Cuando las personas combinan dos o más
drogas psicoactivas, tales como la cocaína y el alcohol, están agravando el
peligro que presenta cada una de estas drogas por separado y, sin saberlo,
realizan en sus propios cuerpos un experimento químico complejo. Los
investigadores han encontrado que el hígado humano combina la cocaína y el
alcohol para producir una tercera sustancia, el etileno de cocaína, que
intensifica los efectos eufóricos de la cocaína. El etileno de cocaína está
asociado con un riesgo mayor de muerte súbita que si se usara la cocaína sola.
¿Qué opciones de tratamiento existen?
Las intervenciones conductuales, en particular la
terapia cognitiva-conductual, han demostrado ser eficaces para disminuir el
consumo de la droga y prevenir la recaída. Para obtener resultados óptimos, el
tratamiento debe estar ajustado a las necesidades particulares del paciente;
esto generalmente involucra una combinación de tratamiento, apoyo social y
otros servicios.
Actualmente, no hay medicamentos aprobados por la
Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) para
tratar la adicción a la cocaína; por consiguiente, una de las prioridades
principales de la investigación del NIDA sigue siendo la creación de un
medicamento para tratar la adición a la cocaína y otras formas de adicción. Los
investigadores están tratando de desarrollar medicamentos que ayuden a aliviar
el fuerte deseo por la droga relacionado con la adicción a la cocaína, así como
medicamentos que contrarresten el estrés y otros factores que desencadenen las
recaídas en el consumo de la cocaína. Actualmente se está investigando la
inocuidad y eficacia de varios compuestos, incluso una vacuna que podría secuestrar
la cocaína en el torrente sanguíneo y prevenir que llegue al cerebro. La
investigación actual sugiere que aunque los medicamentos son eficaces para
tratar la adicción, el método más eficaz para reducir el consumo de la droga a
largo plazo es la combinación de los medicamentos con un programa integral de
terapia conductual.